El calzado veraniego por excelencia son las chanclas, pero no son la mejor opción si queremos cuidar y mimar nuestros pies.  Te mostramos algunos de sus inconvenientes:

  • Pueden causar lesiones.- ofrecen poco apoyo y no amortiguan el impacto de cada paso, producen una tensión excesiva de la fascia del pie pudiendo ocasionar una fascitis plantar con el tiempo. Su única tira en medio de los dedos puede causar irritación y ampollas ya que la mayoría son de goma y no absorben el sudor.
  • Modifican la postura, el talón queda sin sujeción alguna y esto hace que no sólo se modifique la pisada, sino que utilizamos los dedos para agarrarse y ello altera nuestra postura corporal entera, además favorece los dedos en garra.
  • Desarrollan hongos, como la mayoría son de plástico y no absorben el sudor pueden favorecer el desarrollo de hongos y otros gérmenes o bacterias, dejando nuestros pies expuestos a todo tipo de factores externos como la arena de playa u objetos en la vía pública.
  • No son tan cómodas como a simple vista nos parecen, el propio pie tendrá que sujetarse al calzado teniendo para ello que doblar los dedos hacia abajo, se salen fácilmente y pueden engancharse con cualquier objeto en el camino.

Deberíamos evitar el uso excesivo de chanclas en verano, en favor de la salud de nuestros pies y si vas a usarlas, escoge aquellas que tengan mayor superficie de apoyo, y a ser posible que no sean de plástico.  Y recuerda hidratar muy bien los pies y los talones.

 


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